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29 de junio de 2009

Las elecciones europeas de 2009: la vía hacia una comunidad sociopolítica más fuerte

Menos de la mitad de los electores europeos han depositado su papeleta en la urna europea durante los primeros días de junio. Aparentemente, a la mayoría de los europeos no sigue interesarle la Unión Europea, o bien dudan del poder del Parlamento Europeo. Probablemente ambos factores contribuyan a la baja participación de los electores.

Por una parte, la población no conoce realmente la influencia de la Unión Europea en su vida. Y por otra parte, el Parlamento Europeo sigue contando con un poder muy limitado en comparación con los parlamentos nacionales. El poder político real a escala europea está en manos del Consejo Europeo, integrado por los Primeros Ministros o Presidentes de todos los países de la UE.

Todos los partidos tradicionales – demócratas cristianos, demócratas sociales y liberales – salvo los Verdes, han perdido votos. El Partido Popular Europeo – PPE (los partidos demócratas cristianos y algunos conservadores del centro) ha perdido menos del 1% mientras que el Partido Socialista ha perdido prácticamente el 6%. El PPE, a pesar de una cierta pérdida, ha reforzado su posición como la mayor fracción en el Parlamento Europeo con 264 escaños de un total de 716 escaños. El PS cuenta ahora con 161 escaños.

A pesar de la pérdida significativa respecto a los votos, ambos partidos – los demócratas cristianos y los demócratas sociales – siguen contando con el 58% de todos los escaños en el Parlamento. El Partido Liberal ADLE ha conseguido prácticamente el 11% de los votos (80 escaños) y los Verdes más del 7% (53 escaños).

Los mayores progresos los han logrado los partidos muy escépticos con respecto a la Unión Europea como comunidad política o incluso que están en contra de la propia institución. Frente a la aparición de un nuevo tipo de nacionalismo en Europa, queda por ver si se limitará a la denominada cuestión de la identidad nacional o si irá más allá.

Por un lado, la pérdida de los liberales demuestra que menos electores que antes consideran que el mercado libre es la solución a los problemas económicos y políticos de Europa. Y por otro lado, la pérdida dramática de los demócratas sociales revela que menos electores piensan que la intervención del Estado es la solución a los problemas económicos y sociales europeos actuales.

La Organización Europea de la Organización Mundial de Trabajadores – OE/WOW – considera que la Unión Europea debe convertirse en una comunidad sociopolítica en vez de sólo un mercado común libre. El mercado común ha creado un nivel de vida más elevado para la mayoría de los europeos pero debería ir más allá. La Unión Europea debe velar por que todos los europeos consigan un empleo con las mismas condiciones laborales (vacaciones, baja por enfermedad, sanidad, seguridad de empleo, etc.) y se beneficien de la misma protección de la seguridad social.

Las empresas privadas no siempre constituyen la mejor manera de organizar los servicios públicos y los servicios esenciales, como el agua, la electricidad, la sanidad y los transportes públicos. Por consiguiente, la Unión Europea debe desarrollar una política con criterios según los cuales las empresas privadas y las empresas de Estado lograrán los mejores resultados para el conjunto de la sociedad.

Piet Nelissen es miembro del Buró de la Organización Mundial de Trabajadores.