05 de octubre de 2009
“¿Quién define el trabajo flexible?”

El trabajo flexible figura en la agenda de las políticas y de los sindicatos desde hace cierto tiempo y ha llegado a ser aún más actual desde la reciente crisis financiera y económica. ¿Pero quién define el trabajo flexible? ¿Y cuál es su impacto sobre la sociedad en general y la población en particular? La flexibilidad sólo tiene sentido siempre y cuando realmente se pueda escoger libremente. No sólo para el empleador, sino también para el empleado.
El 1 y 2 de octubre de 2009, aproximadamente 60 participantes procedentes de sindicatos y organizaciones de distintos países en la UE asistieron a un seminario celebrado en Ámsterdam, Países Bajos. El seminario europeo de dos días, organizado por la Kristelig Fagbevægelse (KRIFA) y la Organización Mundial de Trabajadores (WOW), se centró en el tema: “¿Quién define el trabajo flexible?”.
Además del tema “¿Quién define el trabajo flexible?”, también se mantuvo una discusión sobre la cuestión de la “flexiguridad”. Este sistema implica enormes ventajas siempre y cuando se aplique en condiciones que correspondan a la cultura nacional y al sistema de valores. Dinamarca y los demás países escandinavos constituyen buenos ejemplos.
La dificultad que suponen términos como el trabajo flexible y la “flexiguridad” es que no tienen una sola definición, de modo que están abiertos a distintas percepciones. Además, las condiciones en las que se utilizan estos términos son diferentes en los distintos Estados Miembros de la UE, lo cual dificulta la comparación.
Por consiguiente, los sindicatos tienen muchas dificultades para reaccionar. El Sr. Klindt, del Centro de Investigación sobre el Mercado Laboral (Carma) en Dinamarca, afirmó que “Los sindicatos aún no tienen respuestas suficientes a la “flexiguridad”. Por ahora, siguen siendo muy escépticos y, al igual que los empleados, temen que haya más flexibilidad que seguridad en el sistema”. Tal es la opinión de la mayoría de los sindicatos, lo cual explica su posición vacilante.
“Si bien es necesario el trabajo flexible, se debe averiguar si los acuerdos sobre la flexibilidad del tiempo de trabajo se centra en los empleados o en los empleadores” señaló la Sra. Chung de la Universidad de Tilburg, Países Bajos. “Tras la crisis financiera, han ido aumentando las voces de los empleadores a favor de la desregulación de la protección del empleo, volviendo a ser de nuevo prioritarias en la agenda política” agregó. Tal ha sido el caso en muchos países de la UE.
Las personas llegan a ser cada vez más flexibles con relación al empleo. Cambian de empleo más a menudo y recorren mayores distancias para el trabajo. Este desarrollo incluye aspectos tanto positivos como negativos. El Sr. Limmen de la CNV Dienstenbond señaló que: “El aumento del trabajo flexible tiene un impacto en la manera como se organiza la sociedad y como se considera la relación entre el empleador y el empleado. Los sindicatos deberán adaptarse y encontrar nuevas maneras de tratar estos desarrollos”.
En los países de Europa del Este, la “flexiguridad” no constituye un punto prioritario en la agenda, puesto que tener un empleo resulta más importante. “El trabajo flexible se enfrenta aún a varios obstáculos, entre ellos la política social, la falta de conocimientos y cualificaciones y la organización tradicional del mercado laboral” afirmó la Sra. Mara Erdelj, Presidenta del SS BOFOS, Serbia.
El Sr. Daniel Navas Vega afirmó que “Los distintos cambios demográficos tienen un impacto en el mercado laboral, con lo cual llega a ser cada vez más flexible y competitivo”.
El sistema de “flexiguridad” crea “una transición de los riesgos del empleador hacia el empleado”, recalcó el Sr. Günter Benischek, Vicepresidente de la FCG/GPA-DJP y Presidente del Comité de Empresa Nacional y del Comité de Empresa Europeo del grupo Erste Bank Group AG en Austria.
Según las principales conclusiones del seminario, por una parte el trabajo flexible supone muchas ventajas mientras que, por otra, sus desventajas son numerosas. Se debe garantizar un buen equilibrio con respecto al grado de trabajo flexible. Los distintos tipos de trabajo flexible deberían beneficiar tanto a los empleados como a los empleadores. Sin embargo, no siempre es así. Además, el trabajo flexible tiene un impacto enorme en la manera como se organiza la sociedad. Afecta a la sociedad y al modelo de sociedad en su conjunto. Los sindicatos aún no tienen respuestas suficientes a la “flexiguridad”. Por ahora, siguen siendo muy escépticos y, al igual que los empleados, temen que haya más flexibilidad que seguridad en el sistema. La crisis financiera y económica actual está afectando considerablemente al aumento del trabajo flexible. Corresponde a los sindicatos seguir de cerca estos desarrollos y obrar cuando los empleadores violen las reglamentaciones. Los sindicatos deben proteger los derechos de los empleados.
No obstante, la flexiguridad no es un sistema sólo negativo, especialmente teniendo en cuenta la posición de las mujeres que pueden trabajar en momentos que más les convengan.
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