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La integración de los jóvenes trabajadores en el mercado laboral: ¿qué significa ser un joven solicitante de empleo?

Bruselas, 21 de febrero de 2011 - La integración de los jóvenes trabajadores en el mercado laboral es un desafío permanente. Aunque, en la mayoría de los casos, los jóvenes cuenten con las cualificaciones necesarias, siguen teniendo dificultades a la hora de encontrar un empleo en general y, particularmente, un empleo que corresponda a su nivel específico de educación. Las razones son múltiples. El seminario sobre los jóvenes que se celebró en Bonn, Alemania, del 27 al 30 de enero de 2011, constituyó una plataforma para debatir las causas profundas de los problemas crecientes a los que se enfrentan los jóvenes a la hora de buscar un empleo.

La mayor causa de estas dificultades es el hecho de que actualmente estamos enfrentados a un mercado laboral complejo en el que resulta difícil encontrar un empleo. Generalmente, los jóvenes son los primeros en perder su empleo. Una segunda explicación importante, que muchas veces presentan los empleadores, es su falta de experiencia. Ambos fenómenos son nuevos. Lo que es nuevo es el porcentaje elevado de jóvenes afectados. Las cifras demuestran que la tasa de desempleo media de los jóvenes (de 15 a 29 años) en la UE-27 es de un 20%. Sin embargo, se observan enormes diferencias entre los distintos Estados Miembros. Mientras que en los Países Bajos, el 7,7% de los jóvenes no tienen empleo, en Lituania esa tasa es de un 37,6%. El número uno con respecto al desempleo de jóvenes es España con un 42,5%. Lo cual está provocando grandes problemas tanto para los jóvenes como para los Estados miembros.

¿A qué se deben las grandes diferencias entre los distintos Estados Miembros con respecto al desempleo de los jóvenes? En primer lugar, existen enormes diferencias en el nivel global de desarrollo y, por consiguiente, en la cantidad de empleos disponibles entre los distintos países. No se puede comparar un país como Dinamarca con Bulgaria, por ejemplo. Pero también observamos que ha disminuido el nivel de participación en el mercado laboral. Esta disminución se debe, en parte, al aumento del número de jóvenes que siguen con la enseñanza superior pero también al hecho de que el desempleo de los jóvenes es muy sensible a los cambios en el mercado laboral. Muchos jóvenes consiguen contratos a corto plazo, que facilitan su despido. Lo cual genera mucha frustración, resultando en el hecho de que, hoy en día, una tercera parte de los jóvenes de 15 a 24 años no siguen sus estudios ni tienen un empleo. Estas cifras son estremecedoras. Muchos de ellos acabarán sin trabajar nunca, imponiendo una gran carga a la sociedad en el futuro.

Al examinar los índices de abandono escolar en la UE, algunas cifras son alarmantes. Actualmente, el 14,4% de los jóvenes en la UE abandonan sus estudios prematuramente. No obstante, se observan enormes diferencias en los distintos Estados Miembros. Mientras que en Eslovaquia, el índice era de un 4,9%, asciende a un 31,2% en España y en Portugal. El porcentaje es aún más elevado en Malta: un 38,8% (cifras de 2009). Estas cifras alarmantes afectarán considerablemente a los distintos países. Es más probable que estos jóvenes acaben en el paro, siendo pobres o marginados, imponiendo una gran carga a la sociedad. La UE pretende reducir el índice de abandono escolar medio por debajo del 10% para el 2020 instando a los Estados Miembros a elaborar una política para atajar este problema.

La Sra Gottbehüt, Secretaria General de EZA, subrayó que la educación reviste la mayor importancia. Los jóvenes deberían poder educarse. Debería elaborarse una constitución sobre el derecho a la educación. Y tanto los Gobiernos como las ONGs deberían centrarse en mayor medida en este tema. Todos deberíamos crear incentivos para la educación. Esta tarea también corresponde a los sindicatos. Debido a los cambios demográficos, la próxima década será la de los empleados. Las escaseces en el mercado laboral obligarán a las empresas a atraer a los jóvenes. Y debido a su posición, podrán exigir posibilidades para seguir educándose. Los jóvenes deberían reconocer más el hecho de que la educación es un recurso. Al haber recibido una enseñanza, los jóvenes estarán mejor preparados para acceder al mercado laboral.

La Estrategia Europa 2020 de la UE demuestra que la UE es consciente de los problemas que surgirán durante la próxima década. Por ello, la UE ha desarrollado cinco puntos en los que centrarse. El primer objetivo es que el 75% de las personas de 20 a 64 años tengan un empleo. Lo cual es una enorme ambición. Lo sorprendente es que la UE tome en consideración el grupo de 20 a 64 años, mientras que en muchas estadísticas se consideran otros grupos de edad. El motivo es que no existe una definición europea de la juventud. Lo mismo puede decirse a la hora de comparar los distintos Estados Miembros, en los que existen también muchas variedades.   

Con el fin de desarrollar una buena estrategia, cabe definir mejor a la juventud. Las cifras de 2007 ponen de manifiesto que la UE cuenta con aproximadamente 96 millones de jóvenes (de 15 a 29 años). Lo cual equivale prácticamente a una quinta parte (19,4%) de la población en la UE. Observamos que la participación de los jóvenes disminuyó durante el periodo 1998-2008 por dos motivos. Por una parte, tienen dificultades para encontrar y mantener un empleo, mientras que, por otra parte, estudian más. Una parte de los jóvenes que estudian lo hacen porque no consiguen encontrar un empleo. Por lo tanto, siguen estudiando.

Buenas estrategias revisten la mayor importancia. Muchas personas de la generación del “baby-boom” dejarán el mercado laboral, mientras que acceden a ello un número insuficiente de jóvenes. La prosperidad de la UE depende en gran medida de la integración de los jóvenes trabajadores. Además, será más importante atraer a migrantes cualificados. Con este fin, será necesario examinar detenidamente los diplomas. Hoy en día, demasiado a menudo todavía, no se reconocen los diplomas, lo cual es un desperdicio de talento. Las personas cualificadas acaban a menudo realizando trabajos de baja categoría muy por debajo de su nivel intelectual. Al reconocer más rápido estos diplomas, estas personas podrían incorporarse mucho antes.

Aún queda mucho trabajo por realizar con respecto al empleo de los jóvenes, pero por lo menos figura como prioritario en la agenda política de la Unión Europea. También los sindicatos tienen un papel que desempeñar al respecto. En los convenios colectivos de trabajo, podrían centrarse en mayor medida en los problemas crecientes con el fin de ayudar tanto a la patronal como a los jóvenes trabajadores. Una buena estrategia beneficiaría a ambos.

El futuro está en las manos de los jóvenes. No podemos obrar sin ellos. Tendremos que valorarles así como sus cualidades. Y con respecto a los que se encuentran en dificultades, deberemos hacer todo lo posible para incorporarlos. Nadia quiere verse excluido y, en el futuro, excluir a personas ya no es una opción. Necesitamos todas las manos que podamos reunir.

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